Peasant Woman by the Hearth - Van Gogh

¿No has tenido nunca el sentimiento de que no eres para nada una bruja? ¿Qué no eres ni siquiera espiritual? ¿Incluso el sentimiento de que no eres diferente del resto, parte de las masas?

Hay días en los que todo parece ir mar. Puede que hubiese un problema el trabajo o una larga cola en el supermercado, puede que los niños fuesen especialmente agotadores hoy, o puede que hubiese un atasco que te haya puesto de mal humor. Y todo lo que has ido a hacer una vez ha finalizado el día y has lidiado con todos los problemas es dejarte caer en frente de la televisión, leer un buen libro, bajar al bar o ir a ver una película; CUALQUIER cosa mientras puedas olvidarte del mal día.

Y, por supuesto, también hay días en los que todo va bien. El tipo con el que tenías una entrevista aparece 15 minutos antes y evita que pierdas tiempo esperándole. Una cuantas tareas toman menos tiempo del que pensabas que iban a tomar. El autobús estaba vació, el tren a su hora por primera vez. La hora del almuerzo ha sido agradable, cálida y soleada y cuando has llegado a casa, lleno de energía y buen ánimo, has pasado parte de la noche terminando esos curiosos trabajos que han estado esperando durante meses. Y, cuando todo estaba acabado, te ha apetecido sentarte, puede que frente a la televisión, o con un libro, o irte al bar a charlas un rato; todo para celebrar un bien merecido descanso.

Y, muy ocasionalmente, puede que durante un fin de semana, o el primer día de Noviembre recuerdas aquella época en la que buscabas el significado espiritual de la vida. La época en la que las noches estaban llenas de ejercicios de meditación; la época en la que esperabas ávidamente los encuentros abiertos de los lunes en el coven local; la época de sueños en la que la vida era centelleando y llena de promesas, cuando la brujerías estaba llena de misterio y obscura excitación, cuando estabas SEGURO de que NUNCA ibas a formar parte de las masas. ¡No señor! ¡Eras especial, único, parte de un camino espiritual y trabajando en pro de la Evolución Humana.

¿Se parece tu vida a esto la mayor parte del tiempo?

Entonces es posible que estés preparado para el camino del fuego del hogar.

Sendero del Fuego del Hogar | Peasant Woman by the Hearth - Van Gogh


En determinados momentos de su vida, muchas personas se encuentran profundamente involucradas en su rutina diaria. Puede que se acaben de casar y estén ocupadas levantando una familia, o puedes que hayan sido escogidos para una carrera profesional y necesiten invertir un gran cantidad de tiempo y energía para este propósito. Hay momentos en nuestra vida en los que tenemos que dedicar mucha atención al plano material, ya sea el dinero, el hogar, el trabajo o los niños. Es un momento en nuestra vida en la que tomamos lo que la vida nos ofrece y, con cuales sean las habilidades y talentos que tengamos, las esculpimos en un nicho que es únicamente nuestro. Es un periodo en el que se da forma y formato a nuestro propio curso en esta vida.

Para muchas personas, este periodo coincide con sus últimos años de la veintena o comienzos de la treintena, o durante los cuarenta. Los puristas diría que el periodo de tiempo entre los 28 y los 42 cubre este episodio sin ninguna duda; la época en la que estamos más íntimamente relacionados con el mundo material y tangible. Y no me malinterpretéis, para muchas personas esta es una época feliz, un momento en el que son capaces de realizar algunos de los ideales que tenían cuando eran más jóvenes. Cierto, muchos ideales se quedan en el camino. Uno puede tener dificultades encontrando trabajo, o las circunstancias puede haberle llevado a una profesión que no refleja en absoluto sus ideales. Los niños pueden acarrear problemas inesperados, o puede que el gran deseo de tener una familiar no se llegue a materializar. A pesar de las dificultades y de todas las sorpresas que tiene la vida, en la mayoría de casos suele ser una época feliz. Sin embargo, durante ocasionales momentos de reflexión, también podemos sentir cierto arrepentimiento. Arrepentimiento por ideales perdidos, por la aparente incapacidad de mantener un control ajustado de nuestra vida. Arrepentimiento por tener que invertir tiempo en cosas tan triviales como los formularios de impuestos y otros tipos de parafernalia burocrática. Arrepentimiento por aceptar cualquier trabajo que aparece, en lugar de ser capaz de seguir (la que SABES que es) tu verdadera vocación. Puede que arrepentimiento por no haber hecho cosa cuando aún eras joven, soltero, sin lazos ni familia.

Tal periodo de reflexión puede llevar también a nuevas introspecciones, a nuevos planes e ideales. Uno puede encontrarse con el incentivo de percibir ideales perdidos de la infancia después de todo, a pesar de las dificultades actuales y las preocupaciones diarias. Estos son los pensamiento que pueden no ser tan energéticos como los que uno tenía su adolescencia. Los ideales que pueden soportar la prueba de la realidad, los ideales que son prácticos y podrían ser implementados hoy o mañana. Ideales que pueden transformar el simple día a día en un verdadero “sendero” en el sentido espiritual.

The Reaper por Ferdinand Hodler

“El sendero del fuego del hogar” es un término que vi usar por primera vez a Dolores Ashcroft-Nowicki, y describe el periodo en la vida de uno en el que la mayoría del trabajo espiritual es descartado o desatendido, simplemente porque tenemos que atender el plano material. Resulta bastante interesante ver este principio reflejado en las edades de las personas involucradas en sociedades espirituales: en la mayoría de casos el grupo de edad entre los 30 y los 45 está prácticamente ausente, mientras que hay muchas personas de más de 50 y un buen segmento de gente en su veintena. He apreciado esto tanto en sociedades astrológicas como teosóficas y antroposóficas. No puedo afirmar que esto sea igualmente cierto para el Arte; en mi opinión no lo es pero, de todos modos, estamos hablando de grupos bastante pequeños.

El sendero del fuego del hogar consiste en hacer algo significativo, de este periodo de nuestra vida, tanto en un sentido espiritual como material. El arte nunca ha tratado ÚNICAMENTE de realizar rituales o trabajos mágicos en los días apropiados. Tiene muchas, muchas aplicaciones prácticas que pueden entretejerse en nuestras vidas en todos los niveles, incluso en el plano mas materialista. Puede ser cierto que uno no tenga tiempo para meditar en este momento, o que no se sienta con ganas de pasar por todo el embrollo de realizar un ritual. Echemos un vistazo a algunas ideas que, siendo igual de satisfactorias, transformarán el periodo “materialista” de hastío diario e ideales perdidos en un verdadero “sendero”, en consonancia con los ideales del Arte. La mayoría de áreas de nuestra vida diaria puede ser significativas en este sentido, entendiendo que deseamos poner un poco de esfuerzo en ello. Por otro lado, puede que también tengamos que ser realistas reconociendo que hay algunas cosas en la vida que no podemos evitar, y con las que tendremos que contentarnos. Toma como ejemplo el trabajo de una persona (¡o la ausencia de este, como puede ser el caso!). Algunos puede ser afortunados de tener un trabajo que realmente les guste y que sienten que es significativo. Otros puede llegar a darse cuenta de que la única razón por la que tienen su trabajo es porque necesitan dinero.

Pero, por el momento, limitémonos al hogar y la familia como un área en el que podemos comenzar con el sendero del fuego del hogar.

The Garden at The Museum of Gardening History por Tony Atkin

Comenzando con el hogar, podemos considerar cambiar el interior de modo que refleje nuestro más nuestra visión de la vida. Es increíble lo que una detalles relativamente pequeños pueden hacer en la atmósfera de una casa. Por ejemplo, un cuadro o póster en la pared que tenga un significado especial para nosotros; un gran candelabro ornamental o una estatua especial; algunas flores silvestres en un florero, o un ramo de flores secas; estas son algunas de las posibilidades.

No necesitamos cambiar todo el papel de la pared y el mobiliario para cambiar el ambiente de una casa: muy a menudo, unos focos de luz colocados adecuadamente que atraigan la atención sobre algo especial pueden también lograr este objetivo.

Para algunas personas esto ya puede resultar una aventura en sí misma; personas que creen que deben mantener en secreto su interés por el Arte y lo oculto, por temor de que su familia y compañeros noten algo peculiar en sus casas. Por el bien de tales “amigos”, pueden preparase explicaciones aceptables como un interés en el folclore, las “antigüedades” o el “arte moderno”.

Sin embargo, es importante darse cuenta de que en todas estas áreas, como la de la casa, el fin deseado en es el cambio, sino el hecho de vivir a la altura de los ideales a los que somos fieles. Si hemos elegido el Arte o el paganismo como un modo de vida y como nuestra religión entonces debemos practicar con el ejemplo, incluso cuando el tiempo (o la energía) invertido en el trabajo espiritual nos falla. Es importante darse cuenta de que “vivir” no es una mera forma de permanecer vivos mientras ganamos dinero, sino algo creativo que nos ofrece la oportunidad de expresar qué y quiénes somos…

Si no nos apetece trabajar en la casa, hay docenas de formas diferentes de artesanía que podrían servir como hobbies con una perspectiva espiritual. Tejer (¿has intentado alguna vez diseñar y tejer tus propios patrones celtas y, al mismo tiempo, aprender algo de las ideas espirituales detrás del trabajo de tejido celta?) puede ser un ejemplo. El grabado de vidrio o trabajo con plata son hobbies menos comunes. Otro bastante común es la jardinería, o cuidar plantas en interior cuando no se tiene un jardín. ¿Has considerado alguna vez transformar el jardín en un jardín de hierbas? O plantar algunas famosas plantas brujeriles como belladona, acónito, beleño y cáñamo. ¡Aunque no es recomendable cuando tenemos niños pequeños y el jardín no está vallado! O podríamos decidir convertir nuestro jardín en un medicinal, plantando muchas hierbas segura y útiles para combatir afecciones comunes como resfriados, tos, magulladuras, cortes indigestión y varios achaques o dolores. También podríamos optar por un jardín “aromático”, concentrándonos en las plantas que son famosas por sus aromas y haciendo aguas de colonia, popurrís y saquitos de hierba en el proceso. O podríamos experimentar con plantas como la “lengua de serpiente” y la “retama negra”; frecuentemente plantas bastante comunes con nombre variopintos. O tomar nuestra actitud de “retorno a la naturaleza” con seriedad y comenzar un jardín vegetal, cultivando algunos vegetales antiguos que han pasado ahora de moda frente a judías, coliflores y patatas. Bastantes ideas ¡y muchas plantas y hierbes también pueden cultivarse en interiores!

Una vez más, la idea no es tanto cultivar plantas (aunque esto puede ser suficientemente complicado de por sí) sino convertirlo en algo que sea espiritual, en el sentido de que refleje nuestra perspectiva de la vida y nuestras ideas sobre de qué trata el paganismo.

Una de las áreas más gratificantes en las que podemos poner nuestras ideas paganas en práctica sin lugar a dudas es la educación de los niños. Cada progenitor o progenitora tendrá su propia idea sobre lo que esto conlleva (¡y no hablemos de los propios niños!)y, en ciertas ocasiones, tendremos que elegir entre nuestros ideales y lo práctico. A pesar de ello, es posible ayudar a los niños a desarrollar parte del lado “femenino” de su naturaleza: siendo creativos, teniendo un entendimiento cercano de las fuerzas de la naturaleza, siendo considerados con las plantas y animales, así como con los seres humanos, etcétera. Podemos pensar que elegir la escuela adecuada puede ser uno de los problemas más duros, pero en mi mente, lo que destaca como verdadero reto es ser un buen ejemplo para el niños. Me apresuro a añadir que no me refiero a “mamá tratando de mostrar lo que quiere que hagas; algo que obviamente ella nunca hace” sino un ejemplo que resulte natural porque es quien eres realmente.

Si nos encontramos en posición de celebrar algunos acontecimientos estacionales con los niños, implícalos en varias actividades que tengan un significado espiritual, o enséñales los fundamentos de la jardinería, a recolectar hierbas y preparar tés; mucho mejor. Incluso hornear galletas con formas de piedras rúnicas, signos astrológicos o soles, lunas y estrellas, junto con algunas explicaciones oportunas, puede convertirse en una satisfactoria experiencia que conlleve mucho más que el hecho de que el niño “ayude” en la cocina. Creo que no sería realista esperar que nuestros hijos sigan el sendero wiccano en un futuro, pero lo mínimo que podemos hacer es intentarlo e inculcar algunos de los valores que son sagrados para nosotros en ellos.

Puede decirse mucho sobre el tema de educar a niños en una familia pagana, pero no pretende ser la esencia de este artículo. Lo importante es que hay muchas áreas en la vida que pueden llegar a ser significativas para nosotros, en lugar de ser simples necesidades en las que perdemos el tiempo, siempre y cuando pongamos algo de empeño en ello.

Creo que es vital percatarse de que, a pesar de que podemos estar preocupados por problemas mundanos en todo momento durante una determinada época de nuestra vida, es esa precisamente la época en la que uno está creando las bases físicas su vida. Muchas gente se ve forzada a mirar hacia atrás cuando llegar a los cuarenta para descubrir que han invertido una vida solucionando problemas, preparando una carrera profesional y criando niños, mayormente en base a criterios circunstanciales, sin trabajar conscientemente HACIA algo. Pero el momento de comenzar nuevamente no es después de la menopausia o un divorcio; cualquier momento es adecuado… el presente, por ejemplo.

Si observamos este periodo en nuestra vida con una perspectiva más amplia de la esperanza de vida total, podemos ver que conforma el periodo central de tres distintivas fases. La primera fase comienza para la mayoría de persona con los últimos exámenes de la escuela. Por fin somos “mayores”, muchos hijos se van de casa en esa época para comenzar con su primer trabajo, estudiar o ir a la universidad. Es una época en la que estamos llenos de ideales; el mundo aún es mayormente desconocido y está lleno de promesas y posibilidades. Durante este periodo muchas personas comienzan a buscar alguna forma de actividad espiritual para dar sentido a su vida, y frecuentemente es este periodo el que lleva a nuestro primer contacto con el Arte. También es una época de decepciones, cuando nuestros ideales resultan ser incapaces de soportar la prueba de la realidad. Después de cierto tiempo, de finalizar nuestros estudios o de haber probado uno o dos trabajos diferentes, encontramos un lugar en la sociedad que parece adecuado para nosotros, y comenzamos a establecernos.

La segunda fase que he intentado de escribir en las páginas anteriores: es una fase de consolidación, de trabajo en las bases de nuestra vida en esta encarnación. A menudo es una época materialista, y no hay mucho tiempo o interés disponible para asuntos espirituales. En el sistema hindú del Áshram es el momento en el que un hombre y su esposa son enviados al mundo a cumplir su destino.

Dentro del Arte, es la mejor época para practicar aquellas habilidades que hemos llegado a dominar en la fase previa, cuando aún tenemos tiempo para realizar meditaciones cada noche, probar rituales cada fin de semana y leer montones de libros. La bruja es básicamente una figura social: sus habilidades están ahí para ser usadas y para ayudar a otras personas, así como a sí misma y a su familia. Es hora de practicar lo que hemos aprendido hasta ahora. Si llamamos a la primera fase la fase idealista, entonces esta es la fase realista en la que descubrimos si nuestro ideales pueden realizarse. La tercera fase comienza cuando los hijos se han ido de casa. La carrera profesional ya no necesita tanta atención y rememoramos nuestra vida hasta ese momento, desde una situación de cambio. Ahora recogemos nuevamente los hilos de nuestro primera épica. Tratamos de recapturar algunos de los ideales perdidos y, en muchos aspectos, sentimos como si estuviésemos mirando fijamente nuestra vida una y otra vez. Algunas personas simplemente tienen un divorcio, se vuelven a casar, y cambian su profesión, etcétera. Pero, en esencia, este es el momento en que debemos de trabajar con los ideales que han demostrado poder soportar la prueba de la realidad, y espiritualizarlos. Podemos construir sobre los cimientos materiales que han sido colocados en el periodo anterior; ya no tenemos que preocuparnos demasiado por el trabajo o el dinero, sino que podemos concentrar nuestros esfuerzos en traer nuevos ideales e impulsos espirituales al mundo. Este podría denominarse el periodo espiritual.

Dentro del contexto del arte este es el periodo en el que transmitimos nuestros conocimiento y habilidades: el periodo del instructor, la Suma Sacerdotisa o Sumo Sacerdote.

Estas fases también son fácilmente reconocibles en términos de la Diosa triple. La primera fase es representada por la Doncella: una imagen ideal que finalmente no soportará las pruebas de la realidad pero que es bella mientras dura. La Doncella es completa en sí misma, llena de ideales y frágil belleza, su visión de la vida aún impoluta, en ocasiones más bien “blanca o negra”, y no afectada por el tiempo o la edad. Una vez la Doncella es forzada a lidiar con el mundo real, la ira y el desapego pueden nublar su rostro hasta que su armadura se desmorone y deje espacio para que emerja la Madre.

Macbeth and Banquo meeting the witches on the heath por Théodore Chassériau

 

La Madre es intensamente física. Ha llegado a ver que la vida real es muy diferente de los ideales que tenía cuando era una Doncella. Sus apreciaciones son sazonadas por el tiempo y cierta experiencia. Es una época en la que nutre, cuida y guía a sus hijos a través de la primera fase del curso de obstáculos de la vida. A la Madre le conciernen las realidades de la vida y es representativa del sendero del fuego del hogar. La tercera fase es la de la Anciana; la época en la que el conocimiento y la sabiduría acumulados se concentran y son eventualmente transmitidos a la siguiente generación. A la Anciana ya no le concierne el mundo material. Sus necesidades fueron atendidas hace mucho tiempo. El cuidado y la nutrición corre a cargo de sus hijos que, para ese momento, ya han alcanzado la etapa de la Madre. No, ella recaptura los ideales de la Doncella, muchas veces también reflejados en sus nietros. Ideales que son sazonados a través de las experiencias de la vida, y que ahora pueden ser remodelados en algo que pueda beneficiar a otros. Ella quita las partes y piezas innecesarias y transmite los meollos de verdad espiritual tal y como ella los ha encontrado que son.

En resumen, he intentado sugerir que puede haber momentos en nuestra vida en los que no es posible una implicación realmente activa en cualquier corriente espiritual. Nuestro modo de existencia diario y materialista puede estar relacionado con construir una carrera profesional; o puede que hayamos comenzado una familia, o que estemos ocupados de cualquier otra forma. A pesar de todo esto, ES posible tejer muchos ideales y prácticas espirituales en lo que, de otra manera, sería una vida bastante mundana. Cuento con los ejemplos de la casa, el jardín, la educación de los niños; pero, ciertamente, esto no agota todas las posibilidades, desde la “meditación de cinco minutos mientras esperamos al autobús” hasta planear una “vacaciones mágicas”.

El sendero del fuego del hogar estar relacionado con este periodo de nuestra vida. ¡Un periodo que también puede ser gratificante a nivel espiritual!

 

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