Uno de los aspectos más positivos de publicar en una revista pagana es el contacto que establecemos con las personas que se acercan a nosotros. Gran parte de este contacto se da a través de cartas y normalmente esté relacionado con preguntas concreta y prácticas pero, de vez en cuando, de esta frágil línea de comunicación surge una verdadera conversación. Además de por correspondencia, también hemos conocido a gente en persona. A menudo sorprende ver llegar a personas diferentes, con diferentes trasfondos y edades; algunas están involucradas de forma activa en el Arte, y otras son completamente novatas en ello.

Con bastante frecuencia nos preguntan cómo nos involucramos en el Arte por primera vez, y a nosotros, por supuesto, siempre no interesa escuchar cómo otras personas llegaron a interesarse por un estilo de vida pagano. Resulta evidente que la mayoría de las personas no sepa cuándo comenzaron a interesarse exactamente, la mayoría de las veces afirman haberse sentido paganos durante toda su vida. Normalmente es mucho más fácil recordar la fecha concreta en la que descubrimos que la Wicca es una religión pagana de hoy en día. Así lo es en mi caso. Recuerdo con mucha claridad mi sorpresa al escuchar que existía una forma moderna de Brujería, conocida de forma más familiar como el Arte. En aquel entonces no se conocía prácticamente nada sobre Wicca en Holanda. Esta situación dio lugar a la idea de lanzar una revista pagana y tratar de entablar contacto con personas de ideas afines. El objetivo más importante de Wiccan Rede ha sido, y es aún, crear un foco y un enlace entre paganos y personas interesadas en Wicca.

Wiccan Rede 1987La publicación de la revista ha influenciado de forma paulatina nuestros desarrollo personal dentro del Arte, y probablemente este desarrollo sea muy diferente al que la mayoría de la gente experimenta. Pero en lugar de hablar sobre qué influencia ha tenido la revista en mis puntos de vista sobre el Arte me gustaría tratar de aprovechar esta oportunidad para presentar esos puntos de vista personales sobre el Arte.

¿Cómo ha cambiado la Wicca mi vida? ¿Qué es lo que experimento yo como la esencia de la Wicca? Una de las primeras cosas de las que me percaté cuando supe del movimiento pagano moderno fue la confirmación general que sentí respecto a muchas cosas en las que creía; a menudo en secreto, ya que hasta aquel momento rara vez había sido capaz de encontrar personas que pensasen igual que yo con las que poder compartir mis creencias. A menudo la gente pensaba que estaba un poco chiflada, que era un bicho raro, una hippie o simplemente no estaban de acuerdo conmigo. Esta actitud muchas veces hacía que me sintiese sola y frustrada. Encontrar a gente que pensase como yo fue una verdadera «vuelta a casa para mí» a medida que comencé a encontrar a mi familia; mis hermanos y hermanas espirituales.

Evidentemente, durante mi búsqueda espiritual encontré muchas de las creencias que tenía en otras corrientes espirituales pero, en la mayoría de los casos, me las vi trabándome con dogma y terminología, las cuales encontraba muy limitantes.

Lo primero en lo que me fijé de la Wicca fue la ausencia de dogma y la rica filosofía al conocer la Rede Wicca. «Haz lo que quieras, mientras a nadie dañe»

Mi primer reacción fue: «Es muy simple, pero cierto. ¿Qué más quieres?»

Wicca es una religión simple. Es directa. No hay mucha elaboración y, por encima de todo, está lo que tú hagas de ella. A menudo la denominamos una religión «hazlo-tú-mismo» o «bricolaje», y esto describe verdaderamente el Arte en pocas palabras.

En la serie de artículos «Más Allá de la Escoba» que escribí para Wiccan Rede, describo la Wicca como la «Religión de la Autoexpresión». ¿Que quise decir con esto?

Quise expresar la idea de que la esencia de la Wicca se encuentra en la posibilidad de que seamos capaces de expresarnos a nosotros mismos de un modo que creamos correcto. En nuestra sociedad moderna a menudo se nos reduce a un número o una mera pieza en la engranaje de la tecnología y burocracia modernas. Sentimos que nuestra contribución es mínima. Nuestro trabajo y esfuerzo son muy poco apreciados. Por tanto, llegamos a la conclusión de que no valemos nada, y con frecuencia esto nos lleva a un sentimiento general de cinismo y apatía.

En el Arte todas las personas son valiosas; se nos anima a que busquemos nuestros talentos y dones por fútiles e irrelevantes que estos puedan parecer a ojos de los demás.

Mi actividad dentro del Arte ha dado otra dimensión a mi vida. En lugar de sentirme impotente, he descubierto nuevas formas de expresarme, y esto hace que tenga una actitud mucho más positiva hacia la vida.

Está claro que una actitud positiva puede influenciar nuestra vida de muchas formas; incluso la monótona y aburrida rutina del trabajo puede convertirse en algo interesante si estamos dispuestos a buscar un desafío y a usar algo de nuestra imaginación. También se nos anima a involucrarnos, a ver el aspecto mundano de la vida como algo igual de valioso, y no como una carga o algo que está más allá de nosotros. En mi caso particular una actitud positiva me ha ayudado a incrementar mi confianza y convicción en mí misma. Incluso cuando todo parece ir mal, en lo más profundo de mi sé que debe de haber una razón para ello y que no experimentamos los malos periodos en vano. Esta certeza también me ha ayudado a corroborar el entendimiento de que hay una fuerza divina presente y, sobre todo, del contacto que podemos establecer con estas fuerzas.

En el Arte creemos que los Dioses nos necesitan tanto como nosotros a ellos. No somos siervos de los Dioses, sino sus representantes terrenales. Cada mujer es la Diosa y cada hombre es el Dios. Nuestro objetivo es vivir como Dioses, usar nuestros talentos creativos y nuestra sabiduría al máximo. En muchos aspectos aún somos niños, pero mientras no tengamos la perspicacia para ver quiénes somos y nuestro valor en esta vida terrenal, hay pocas esperanzas de que se produzca un desarrollo y evolución positivos de la Humanidad.

Eros y Psyche por RejiEl principio de energía masculina y femenina es una parte vital de la filosofía Wicca. Este principio puede encontrarse en prácticamente todos los aspectos de la vida. Es un principio que se basa en la polaridad, en la que pueden lograrse el equilibrio y la armonía. Esta polaridad puede encontrarse en todo ser humano. Todo hombre tiene algo femenino y toda mujer tiene algo masculino. La Wicca está relacionada con la búsqueda del equilibrio, del mismo modo en que la Naturaleza lucha también para alcanzar el equilibrio.

¿Cómo funciona esto en la práctica? En mi caso el Arte me llevó a cuestionarme aspectos particulares de nuestra sociedad. Nunca estuve muy convencida de que los roles masculino y femenino tradicionales fuesen naturales. Más tarde tomé conciencia real del concepto de polaridad y me percaté aún más de cuán absurda es esta división. Ambos polos tienen una cualidad particular cuya energía es más adecuada para determinas situaciones. Sin embargo, esto no implica que un polo sea inferior o superior al otro. En otras palabras, el lado femenino de la naturaleza puede ser mucho más adecuado en ciertas ocasiones en las que el lado masculino puede estar lejos de ser el ideal, y viceversa. No debemos olvidar que tanto las cualidades masculinas como las femeninas existen en cada persona; una mujer es tan capaz de usar su percepción masculina como cualquier hombre, y viceversa. Esto no quiere decir que un hombre o una mujer deban de asumir el rol del sexo opuesto para demostrar que pueden hacerlo; es una cuestión de equilibrio y reconocimiento de los dos polos en uno mismo, la polaridad masculina y femenina en uno mismo, y de comprender cual de ellos es el apropiado en cada momento.

Este punto se enfatiza enormemente en el Arte cuando nos damos cuenta de que el Dios y la Diosa son vistos como iguales, y que ninguno es superior o inferior al otro. Como mujer, sin duda, este aspecto me atrajo al Arte. No soy tratada como un ciudadano de segunda clase; las mujeres son respetadas y reciben el honor que se merecen. Hombre y mujer pueden trabajar conjuntamente como sacerdote y sacerdotisa y, al hacerlo, crean armonía. Por encima de todo, de esta relación puede crecer el respeto.

Como resultado de este intercambio de energía también existe la posibilidad de que surja un tercer aspecto: equilibrio; algo totalmente nuevo que no existía antes. Este equilibrio es uno de los fundamentos del trabajo mágico y está muy relacionado con el equilibrio entre intelecto, sentimiento, emoción y fuerza de voluntad, los cuales han de ser desarrollados si queremos lograr una verdadera armonía.

En el momento en el que se ponga demasiado énfasis en cualquiera de los polos, se pierde el equilibrio. La fuerza de voluntad, por ejemplo, es una cualidad importante en la magia, pero si hay poco sentimiento o compasión presentes, los resultados pueden ser muy egocéntricos. Si el sentimiento toma el control, como en el caso de la venganza, los subsiguientes resultados también pueden estar desequilibrados.

Waterhouse | My Sweet RoseMe he encontrado con que el principio de polaridad puede aplicarse a todos los aspectos de la vida, especialmente en el área de la ética. Se me ocurre pensar que hay mucha gente que nunca se ha molestado en cuestionar la moralidad de la sociedad. Cada vez que alguien hace algo, por asocial o barbárico que sea, a menudo se acepta, con la consecuencia de que llega a convertirse en una forma de vida «normal». Tan pronto como uno comienza a trabajar mágicamente, ha de enfrentarse a cuestiones éticas. Me he vuelto mucho más consciente del hecho de que puedo influenciar a personas y situaciones. Por supuesto, ya era capaz de hacer esto antes de haber oído hablar del Arte, pero gradualmente mi consciencia se ha afinado a este aspecto de la vida y, como resultado, ha alterado mi forma de ver las cosas. Esta consciencia me ha hecho volver a contemplar las cosas; cosas sobre las que no había pensado dos veces con anterioridad. Cuestiones sobre nuestra diaria como los rumores, juzgar a otras personas, cosas sobre las que sabemos muy poco y sobre las que, aún y todo, ¡pretendemos ser expertos y ofrecer conclusiones prefabricadas!

Involucrarse en la magia implica trabajar desde dentro; uniendo sentimiento e intelecto, y después transformando esto acciones. El canal para esto es nuestra propia personalidad. Dentro de la personalidad hay un sentido de moralidad y, sobre todo, responsabilidad. Trabajar positivamente implica, en esencia, aprender a reconocer nuestros límites, aprender por uno mismo que está bien o mal en relación a la Humanidad. Hemos llegado a estar tan condicionados que nos hemos vuelto vagos, o peor, ni siquiera nos damos cuenta de que podemos determinar nuestro propio futuro. Se requiere una fuerza de voluntad firme para que no nos seduzca la cómoda vía de dejar que otras personas dirijan nuestras vidas. Incluso corremos el riesgo de perder amigos si nos negamos a ser conformistas, pero al final, podremos reconfortarnos con que nuestras vidas no han sido desperdiciadas por seguir ciegamente a las masas o haber vivido una vida sin cierto color o interés.

Trabajar mágicamente también implica ser activos externamente. Hay una comunicación de doble sentidos (nuevamente, polaridad) entre nuestro mundo interno y externo. En el Arte es la Naturaleza la que nos guía. Una relación más íntima con las fuerzas y ciclos naturales puede formar la base sobre la que trabajamos. Muy a menudo podemos encontrar respuestas a nuestros problemas observando el mundo natural; si nos molestamos en mirar. La Naturaleza es nuestra fuente de inspiración y puede ofrecernos el pilar de nuestros sentidos de supervivencia y existencia. Este conocimiento me ha hecho creer y confiar en que nada suceder sin una razón o significado. Me he llegado a dar cuenta de que, aunque no tenga todas las respuestas, el potencial para resolver los rompecabezas existe. Es posible (más bien probable) que no encuentre todas las respuestas durante esta vida, o durante las muchas vidas que quedan por llegar, pero un día todo será revelado. Está claro que se necesita cierto grado de paciencia, pero no voy a aceptar la apática actitud de «¿Por qué debería?» o «Total ¿para qué?». La vida es demasiado interesante y merece demasiado la pena como para mantener una actitud negativa y, sobre todo, la negatividad puede ser destructiva. ¿Cuántas personas son realmente consciente de que todos los pensamientos negativos (y positivos) son proyectados a nuestro aura terrenal? ¡No es ninguna sorpresa que haya tanto dolor y sufrimiento en nuestro planeta cuando hay tanta energía negativa a nuestro alrededor!

En los rituales del Arte y en el trabajo dentro del Círculo tratamos de contrarrestar esta situación. Los rituales están basados en una atmósfera jovial y afectuosa; el Círculo es el generador de esta atmósfera. Todo aquel que trabaja dentro del Círculo es consciente de este hecho. Convertimos conscientemente las vibraciones negativas en energía positiva, la cual es proyectada de vuelta a nuestro aura terrenal. También es posible llevar el Círculo contigo, en tu aura. De esta forma es literalmente posible radiar energía positiva las 24 horas del día, aunque en la práctica tienden a haber subidas bajadas de energía. Pero sí tenemos el potencial de permear energía positiva.

Cada vez que nos sintamos amenazados por influencias negativas esta «radiación» puede traducirse en términos más familiares como «ser optimista», «tener una radiante personalidad», etc.

Las influencias negativas tienen la tendencia destructiva a fragmentar o astillar nuestras vidas. La fragmentación, y todas las consecuencias que esta conlleva, es un fenómenos en crecimiento, especialmente en Occidente. El número de grupos y fracciones continua creciendo y el ideal de un mundo unido parece más lejano que nunca. Naturalmente, el «fenómeno de grupo» no es del todo nuevo, pero hoy en día hay una tendencia mucho más agresiva y destructiva. Hay poca tolerancia entre grupos; existe un evidente espíritu individualista extremo que tienda a negar la existencia de otros grupo que piensan o actúan de forma diferente.

Coven Eleanor BoneA pesar de que el Arte reconoce pequeños grupos autónomos (el coven), hay un fundamento básico de filosofía que une a todos los grupos. Puede que este sea uno de los aspectos más interesantes y al mismo tiempo más difíciles de entender del Arte. Por un lado puedo desarrollarme como individuo, mientras que, al mismo tiempo, soy consciente del hecho de que pertenezco al conjunto de la Humanidad. Para ser capaz de desarrollarme totalmente como individuo, debería de tener la oportunidad de descubrir mis propios talentos por muy diferentes y diversos que sean en relación al resto de mis amigos. Los pequeños grupos autónomos del Arte permiten esta diversidad de desarrollo individual sin perder de vista el papel superior de evolución de la Humanidad.

Cuando conozco a personas de otros covens, o gente que trabaja en solitario, me siento completamente libre de intercambiar ideas, incluso aunque no estemos siempre de acuerdo. Esto es posible porque sabemos que estamos trabajando por el mismo objetivo, por muy diferentes que sean nuestros métodos. Esta actitud tolerante puede ser extremadamente positiva y crea un espacio para una evolución y desarrollo dinámicos. También implica que la totalidad de la red de grupo retiene una evolución progresiva realmente viva. Todos estamos aprendiendo y ese proceso de aprendizaje continuará. Solo entonces vivimos realmente.

La diversidad tiene otro punto positivo. Ya que no hay dogma, hay menos posibilidades de que las ideas se estanquen o se petrifiquen, o incluso peor, que la gente se vuelva demasiado vaga para pensar por sí misma y absorba todo lo que oyen como esponjas sin vivir el conocimiento de forma personal.

Hay una oportunidad muy evidente de volverse activo en lo que respecta a nuestro desarrollo personal. Para mí este desarrollo independiente ha sido muy importante. Soy capaz de descubrir mis propios talentos creativos, en pensamientos y sentimientos, sin sentirme limitada. En ocasiones he descubierto algo para darme cuenta después de que alguien más había descubierto lo mismo (incluso hace siglos), pero esto no desmerece el sentimiento de haber sido original. Cuando descubro que alguien más ha llegado a las mismas conclusiones a las que he llegado yo, contemplo esto como una confirmación.

Una de las máximas del Arte es «si tienes la sensación de que es correcto; entonces es correcto». Esta actitud nos permite la posibilidad de elegir el curso de las cosas que sea correcto a nivel personal en lugar de escuchar el «tienes que hacer esto o aquello». Ni qué decir tiene, los consejos de una persona que tiene más experiencia pueden ser extremadamente útiles y siempre he estado agradecida por estos consejos, pero nunca me he sentido en la obligación de seguir tales consejos. En última instancia, somos nosotros los que debemos de haces nuestras propias elecciones y tomar nuestras propias decisiones.

Si tu lectura ha llegado hasta aquí es probable que hayas pensado que podría haber llegado a estas conclusiones, incluso sin el Arte. Cualquier persona que tenga un poco de fuerza de voluntad y sentido común puede reconocer su propio valor intrínseco y desarrollar una actitud en particular hacia la vida. Es cierto, sin lugar a duda. Entonces ¿por qué es el Arte una religión que merece tanto la pena para mí?

La esencia reside en mi conexión con el Dios y la Diosa y darme cuenta de que, como ser humano, soy una hija de los Dioses.

Dios Astado del Rio, en sarcófago romanoEl Dios es mi espíritu cazador, mi espíritu luchador, mi fuerza de voluntad, mi perseverancia y determinación, mientras que la Diosa es mi alma, mi intuición y pasión. Juntos me han formado y creado, y como hija de su unión soy capaz de dar forma en la tierra a sus poderes creativos. Soy su manifestación en la tierra.

El Arte es una religión de la tierra; es la propia crudeza de la tierra. Hay pocas concesiones posibles. Las leyes por las que nos guiamos y vivimos han de ser leyes naturales, no creadas por el hombre. El reino del ser humano tiene un papel específico que interpretar en la evolución de la Tierra, pero también lo tienen las plantas, los animales y los minerales. Los antiguos paganos sabían esto; como paganos modernos es nuestra tarea revivir este conocimiento e integrarlo con nuestro intelecto, el cual ha causado un impacto tremendo en nuestra consciencia actual.

Wicca es una religión de la fertilidad; no sólo de la tierra, sino también de la mente. Es también la Antigua Religión del Cazador; el Dios Astado. Hoy en día somos cazadores de la Verdad, y debemos volver a aprender a usar nuestros cuernos, nuestras antenas espirituales, si queremos descubrir los ancestrales misterios de nuestra existencia y nuestros orígenes cósmicos. Los antiguos Dioses paganos a menudo eran representados como guerreros; y del mismo modo, nosotros también somos guerreros, valientes y sin miedo. No es casualidad que las armas de las Brujas se llamen así ni que el Círculo se trace para crear una barrera contra los poderes de la oscuridad. Mi enlace con el Dios y la Diosa refuerza esta convicción, este deseo de superar las fuerzas de la oscuridad, y aunque me sienta tentada a vagar por el sendero de la mano izquierda, sé que me protegerán y me guiarán de vuelta a donde sea necesario. Es esta creencia la que me guía en mis momentos más oscuros y me otorga el coraje y la determinación para continuar.

Es esta creencia sobre la que puedo construir, y sobre todo, es esa misma certeza sobre la que me puedo apoyar. En términos concretos es una estabilidad mental y espiritual que, pase lo que pase, no me fallará nunca.

Wiccan Rede
1984

imagen: «Beautiful White Stag» por Chris Parker bajo licencia  CC BY-ND 2.0